Baños de bosque para volver a escuchar
Baños de bosque o shinrin-yoku: qué dice la ciencia sobre estrés, presión arterial y ansiedad, y cómo disfrutar una pausa entre árboles.
Por Global Lemon, Equipo editorial ·

Lo que el shinrin-yoku puede aportar al estrés, la presión arterial y la ansiedad
Un paseo que no necesita llegar primero
Entrar en un bosque permite cambiar de ritmo. La mirada puede seguir una sombra en lugar de una notificación; el oído, distinguir las hojas del canto de un ave. No hace falta convertir esa pausa en otra tarea pendiente. Basta con concederle atención a lo que está ocurriendo alrededor.
En Japón, shinrin-yoku nombra esa inmersión en la atmósfera del bosque. En español hablamos de baños de bosque. [1] La expresión invita a imaginar que nos rodeamos de paisaje: caminar despacio, detenernos, mirar, escuchar. La ducha puede esperar al regreso.
La calma también se puede investigar
La experiencia es sencilla; estudiarla exige cuidado. ¿Nos beneficia el bosque, el paseo, alejarnos del tráfico o disponer de tiempo para descansar? Para acercarse a la respuesta, los investigadores comparan actividades semejantes en entornos distintos.
Un trabajo japonés publicado en 2010 reunió pruebas de campo con 280 universitarios varones en 24 bosques. Los participantes caminaron y contemplaron paisajes forestales y urbanos, intercambiando ambientes entre un día y otro. En el bosque se registraron valores menores de cortisol salival, pulso y presión arterial frente a la ciudad. [1] Son señales compatibles con relajación a corto plazo; una muestra de hombres jóvenes tampoco representa automáticamente a toda la población.
Un ensayo aleatorizado publicado en 2025, también con hombres sanos, encontró mejoras del estado de ánimo y menor cortisol tras caminar en el bosque frente al entorno urbano. [2] La investigación sigue creciendo, junto con preguntas sobre cuánto duran los cambios y qué condiciones favorecen sus efectos.
Qué significa una presión un poco menor
Un metaanálisis de 2017, que reunió 20 ensayos con 732 participantes, calculó una diferencia media de −3,15 mmHg en presión sistólica —la cifra mayor de la medición— a favor de los entornos forestales frente a comparadores no forestales. La mayoría de las intervenciones duraba como máximo dos horas. [3]
El dato es interesante precisamente cuando conserva su escala: describe un promedio de estudios y exposiciones concretas. No asegura que cada paseo reduzca nuestra presión en esa cantidad ni demuestra control sostenido de la hipertensión. Disfrutar del bosque puede acompañar el cuidado de la salud; no reemplaza una valoración médica ni el tratamiento indicado.
La ansiedad del momento y sus matices
También se han observado cambios favorables en cuestionarios de estado de ánimo y ansiedad momentánea al comparar un día de bosque con un día de control en adultos sanos. [4] Sentirse menos tenso al terminar una salida tiene valor. Aun así, aliviar una emoción durante unas horas es distinto de demostrar un tratamiento eficaz para un trastorno de ansiedad.
Además, resulta difícil ocultarle a alguien si está entre árboles o edificios. Las expectativas pueden influir en sus respuestas. [2] Este límite importa al interpretar los cuestionarios de bienestar.
La paz que reconoce nuestro equipo
Todos los que formamos parte del equipo de campo de Global Lemon coincidimos en algo: los días de recorrido, revisión y levantamiento de polígonos nos regalan una paz especial. A menudo decimos que no se sienten como trabajo. Tenemos la fortuna de realizar estas tareas en algunos de los bosques más bellos de México.
La tarea exige atención y responsabilidad. Aun así, levantar la vista del GPS y encontrarse rodeado de árboles cambia la forma de vivir la jornada. Esa experiencia explica por qué hablar de baños de bosque nos resulta tan cercano.
Dejar que los sentidos encuentren su paso
Para probarlo, elige una ruta permitida y adecuada a tu movilidad. Camina a un ritmo cómodo y detente donde puedas hacerlo con seguridad. Observa cómo cambia la luz; escucha sonidos cercanos y lejanos; percibe el aire y los aromas sin arrancar plantas ni probar nada. No hay una sensación obligatoria ni una distancia que conquistar.
Quizá vuelvas con más calma; quizá simplemente con el recuerdo de un pájaro. Esa atención también puede acercarnos al cuidado del lugar. El bosque no necesita rendir un examen de bienestar para merecer protección. Podemos disfrutarlo, respetar sus senderos y dejar espacio para la vida que lo habita.
Sobre el autor
Global Lemon trabaja en la conservación y restauración de bosques junto con comunidades. Este artículo reúne esa experiencia de campo y las fuentes identificadas al final del texto.
Declaración de transparencia
Los recorridos descritos corresponden a la experiencia del equipo de campo de Global Lemon. Los datos de salud proceden de los estudios citados y se presentan con sus límites. Este contenido es divulgativo y no sustituye la atención sanitaria.
Referencias
- Park y colaboradores (2010). The physiological effects of Shinrin-yoku taking in the forest atmosphere or forest bathing evidence from field experiments in 24 forests across Japan. Environmental Health and Preventive Medicine 15, 18–26.
- Ochiai y colaboradores (2025). Randomized controlled trial on the efficacy of forest walking compared to urban walking in enhancing mucosal immunity. Scientific Reports 15, 3272.
- Ideno y colaboradores (2017). Blood pressure lowering effect of Shinrin-yoku Forest bathing a systematic review and meta-analysis. BMC Complementary and Alternative Medicine 17, 409.
- Morita y colaboradores (2007). Psychological effects of forest environments on healthy adults Shinrin-yoku forest-air bathing walking as a possible method of stress reduction. Public Health 121(1), 54–63.