Biodiversidad

Rosita Ascencio y los saberes de la herbolaria purépecha

Quién fue Rosita Ascencio, cómo aprendió la medicina tradicional purépecha y qué invita a pensar su legado sobre plantas, memoria y conservación.

Por Global Lemon, Equipo editorial ·

Ilustración pictórica de Rosita Ascencio sonriendo con un suéter tejido claro y pendientes de aro, junto a macetas con plantas y flores frente a una ventana.
Rosita Ascencio, en una interpretación ilustrada con IA a partir de la fotografía aportada por Paúl.

La trayectoria de una curandera de Puácuaro invita a mirar las plantas, la memoria y los bosques con mayor atención

Un nombre un lugar una historia

Una libreta ocupa poco espacio. Lo que guarda puede acompañar a varias generaciones. En la historia de doña Rosita Ascencio, las libretas tienen un lugar especial: registran una práctica de atención y conservan huellas de quienes acudieron a ella.

Su nombre era Rosa Ascencio García. Fue curandera purépecha en Puácuaro, a orillas del lago de Pátzcuaro, Michoacán. Falleció en 2022. El Programa Universitario de Estudios de la Diversidad Cultural y la Interculturalidad de la UNAM dejó constancia de su trayectoria y de su trabajo en la Organización de Médicos Indígenas Purépechas. [1] Acercarnos a ella exige empezar por esa identidad concreta.

Aprender junto a otra persona

El aprendizaje documentado de Rosita comenzó con una tía. Así lo explicó el médico y antropólogo Roberto Campos Navarro en una entrevista publicada por Gaceta UNAM: el conocimiento se transmitía entre mujeres y continuaba ampliándose con el tiempo. [2] Su formación pertenece a esa historia de enseñanza familiar y práctica tradicional.

Hay aprendizajes que necesitan cercanía: observar cómo alguien distingue, pregunta o recuerda; volver sobre una explicación hasta comprenderla. Reconocer esa forma de aprender permite valorar conocimientos que suelen quedar fuera de los expedientes escolares. También invita a escuchar a cada persona, sin suponer que todas las familias o comunidades comparten exactamente los mismos saberes.

Las libretas y una voz pública

Campos Navarro reunió su historia y sus registros en Doña Rosita Ascencio. Curandera purépecha, publicado por la Facultad de Medicina de la UNAM y Artes de México en 2016, con reimpresión en 2026. La ficha editorial destaca las libretas de consultas y su valor como testimonio de medicina indígena. [3] Documentar una práctica permite estudiarla y conservar la voz de quienes la ejercen.

Rosita también fue secretaria general de la Organización de Médicos Indígenas Purépechas. Participó en congresos, talleres y seminarios, y representó a México en encuentros internacionales, entre ellos uno en Winnipeg, Canadá. [1] Su contribución incluyó esa capacidad de organizarse y hacerse escuchar fuera de su localidad.

Plantas dentro de una vida comunitaria

El Atlas del INPI describe la salud, en el contexto purépecha, vinculada con la armonía con la naturaleza y las normas familiares y comunitarias. [4] Esta perspectiva ayuda a comprender por qué reducir la herbolaria a una lista de plantas deja fuera una parte de su significado.

Los antecedentes prehispánicos de esta medicina han sido estudiados por María Teresa Sepúlveda y Herrera en una obra publicada por la UNAM; hablar de esas raíces no implica suponer que las prácticas han permanecido iguales. [7]

El conocimiento sigue siendo objeto de investigación. Un estudio publicado en Acta Botanica Mexicana documentó 97 especies utilizadas para afecciones dermatológicas en la Meseta Purépecha, mediante entrevistas con habitantes de la región. [5] Sus autores señalaron la necesidad de investigaciones adicionales sobre seguridad y eficacia. Es un inventario de usos y conocimientos, que abre preguntas para la investigación.

Lo que esta historia nos pide al restaurar

En Global Lemon nos enorgullece trabajar en la Meseta Purépecha. Puácuaro pertenece al entorno ribereño del lago de Pátzcuaro; nombrar cada lugar ayuda a respetar la diversidad del territorio purépecha. Desde nuestro trabajo de restauración, la historia de Rosita nos invita a pensar en las relaciones entre conservación y continuidad cultural.

Cuidar los bosques puede contribuir a conservar espacios donde crecen plantas y se transmiten conocimientos. Esa relación debe estudiarse en cada sitio: una planta cultivada en un huerto y una especie del sotobosque necesitan condiciones distintas. Para diseñar una restauración conviene preguntar qué especies están presentes, qué cambios observa la comunidad y qué vegetación corresponde recuperar.

Escuchar también significa pedir permiso

Compartir un saber es una decisión de quien lo conserva. El código ético Tkarihwaié:ri, adoptado en el marco del Convenio sobre la Diversidad Biológica, orienta a respetar el consentimiento, la confidencialidad y la participación de las comunidades en asuntos relacionados con su conocimiento y la biodiversidad. [6]

Al documentar una planta o una historia, importa acordar qué puede difundirse, cómo reconocer a sus portadores y qué información debe permanecer reservada. Recordar a Rosita con cuidado empieza ahí: atender a lo que está documentado y dejar espacio para las voces que continúan aprendiendo, enseñando y decidiendo sobre su propio territorio.

Grupo de personas reunidas entre árboles; varias llevan prendas bordadas y canastas.
Comunidad purépecha en una fotografía de contexto del archivo Global Lemon.

Sobre el autor

Global Lemon trabaja en la conservación y restauración de bosques junto con comunidades. Este artículo reúne esa experiencia de campo y las fuentes identificadas al final del texto.

Declaración de transparencia

La semblanza se apoya en documentación pública de la UNAM y en las investigaciones citadas. La conservación y el uso de los saberes comunitarios requieren escuchar y reconocer a quienes los mantienen.

Referencias

  1. UNAM, Programa Universitario de Estudios de la Diversidad Cultural y la Interculturalidad (6 de junio de 2022). Obituario: Rosita Ascencio García.
  2. Guzmán Aguilar, Fernando (16 de julio de 2020). Medicina tradicional-casera, herencia matriarcal. Gaceta UNAM. Entrevista a Roberto Campos Navarro.
  3. Facultad de Medicina, UNAM (22 de mayo de 2026). Doña Rosita Ascencio. Curandera purépecha. Ficha editorial del libro de Roberto Campos Navarro, UNAM y Artes de México, primera edición 2016 y primera reimpresión 2026.
  4. Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas. Atlas de los Pueblos Indígenas de México: P’urhépechas, etnografía, apartado Medicina tradicional.
  5. Esquivel-García, R., Pérez-Calix, E., Ochoa-Zarzosa, A. y García-Pérez, M. E. (2018). Flora etnomedicinal utilizada para el tratamiento de afecciones dermatológicas en la Meseta Purépecha, Michoacán, México. Acta Botanica Mexicana 125:95–132. DOI 10.21829/abm125.2018.1339.
  6. Convenio sobre la Diversidad Biológica (2010). Decisión X/42: Código de conducta ética Tkarihwaié:ri para asegurar el respeto al patrimonio cultural e intelectual de comunidades indígenas y locales.
  7. Sepúlveda y Herrera, María Teresa (1988). La medicina entre los Purépecha prehispánicos. UNAM, Instituto de Investigaciones Antropológicas, 186 p. Ficha del Catálogo Histórico Libros UNAM. ISBN 9688374199.
← Volver al blog